La oruga procesionaria II

En una entrada anterior os hablamos de las características de la oruga procesionaria y su ciclo biológico. Hoy  vamos a comentaros los sintomas que podemos observar en nuestros mascotas tras estar en contacto con estas orugas y cómo debemos reaccionar.
Sintomatología: 

Cuando el perro entra en contacto la procesionaria puede presentar diversos cuadros, desde un cuadro alérgico como puede ser una urticaria, a sufrir eritemas y angioedemas (hinchazón de la cara), necrosis en la lengua e incluso la muerte de nuestro perro si ésta fuese ingerida.

La reacción tras el contacto es inmediata: se produce hipersalivación, se inflama la lengua y aparece una coloración roja o amoratada, aparecen ampollas con líquido y úlceras que pueden producir pérdidas de alguna parte de la lengua.
imagen: Argos

A consecuencia de ello, esta toxina una vez inoculada, provoca una irritación muy fuerte, similar a una quemadura en la zona de contacto directo y sobre todo en la piel de la cara, los labios, la lengua y la mucosa oral provocando al instante un cuadro clínico muy doloroso con picores, que de no tomarse medidas puede provocar una fuerte inflamación que puede bloquear incluso las vías respiratorias, heridas que al estar en la boca, además se infectarán, pudiendo provocar incluso la necrosis de las parte infectadas, dándose casos de perdidas parciales de la lengua. 

En cuanto el perro lame la oruga aparece sialorrea y glositis, la lengua se inflama y se puede necrosar, debido a todo esto la mayoría de los perros presentan molestias al intentar abrirles la boca y se frotan su cara con las patas delanteras. Si nuestro perro se come la oruga también es habitual que vomite y que en sus vómitos aparezcan trozos de oruga. Según la importancia y severidad de las lesiones ocasionadas en las zonas afectadas se pueden llegar a provocar necrosis en los tejidos, teniendo así que llegar a amputarse partes de la lengua del perro por haber provocado lesiones irreversibles. También puede provocar otros daños importantes en los ojos, concretamente en la cornea y conjuntiva de nuestro perro. 

* Inflamación de la cara (edema facial) y de los párpados
* Inflamación de los labios y de la mucosa oral
* Inflamación de la lengua que conduce a la imposibilidad de cerrar la boca, provocando en muchas ocasiones oscurecimiento y necrosis parcial de la lengua
* Salivación abundante
* Jadeo, sobre todo por el dolor
* En caso de ingesta puede provocar asfixia por edema de la laringe, vómitos y hemorragias.
* Shock anafiláctico y muerte 

Una rápida actuación veterinaria es fundamental para controlar el cuadro clínico y evitar complicaciones, que pueden conducir a un fatal desenlace. Por ello es imprescindible acudir de urgencia a un veterinario. 

Como primeros auxilios se puede efectuar un buen lavado de la zona afectada con suero fisiológico o agua tibia pero sin frotar para evitar la rotura de los pelos clavados y así evitar que se libere más toxina. 

En casos graves es necesaria la hospitalización con fluidoterápia por la incapacidad del animal para ingerir alimento o agua y la administración intravenosa de potentes antihistamínicos y antibióticos.
Como prevención se recomienda evitar los paseos en las zonas con pinos en los meses de febrero-marzo y sobre todo pasear con correa para poder evitar al máximo el posible contacto. También es muy recomendable que, en los jardines privados donde esta oruga puede estar presente, consultemos con algún experto para detectarla y erradicarla: existen métodos mediante trampas muy eficientes. 

Tampoco no hay que olvidarse que nunca debemos tocar las orugas o eliminar las bolsas sin protección, tanto en las manos mediante guantes como en la cara mediante mascarilla y gafas, porque en contacto con la piel humana se puede producir la misma reacción urticante y alérgica.