La oruga procesionaria I





La oruga procesionaria, es fácilmente reconocible por su apariencia y su conducta

En esta época del año no es infrecuente ver las filas de orugas procesionarias migrando de los pinos para enterrarse.
Esta “Procesión” les llama mucho la atención a los perros que se acercan, las huelen, juegan con las orugas y en muchas ocasiones las cogen con la boca; teniendo más riesgo los perros jóvenes, debido a su curiosidad, sus ganas de jugar con todo y su facilidad por comer cualquier cosa que encuentran.

 ¿Por qué es tan peligrosa?
Esta oruga, con cabeza y piel de color negro y costados de color gris, cuenta en su dorso con unos pelos urticantes, llamados tricomas, similares a las púas de algunos cactus, cargados con una sustancia tóxica: la taumatopeína, que suelta a modo de defensa cuando se ven amenazadas. Dicha sustancia es una haloproteína capaz de originar la liberación de histamina, reacción alérgica que produce urticaria, inflamación y edema agudos, al ponerse en contacto con la piel y las mucosas.
Los tricomas se clavan rápidamente cuando se tocan y liberan el veneno, que la protege de sus depredadores, quiénes con sólo tocarla u olfatearla pueden sufrir graves reacciones alérgicas. También pueden ser dispersados con el viento o permanecer en los bolsones vacíos, produciendo el mismo efecto aún en ausencia de las orugas.

Ciclo biológico
La procesionaria es el estado larvario de la Thaumetopoea pityocampa, una mariposa muy común en los bosques de coníferas. Estas mariposas, que nacen a finales de verano, tienen una vida de 1 o 2 días y ponen sus huevos en las hojas de los pinos o cedros. Estos huevos se abren a los pocos días y de ellos nacen las larvas (orugas) que empiezan a construir sus nidos en el pino, conocidos como bolsones, fácilmente reconocibles porque parecen grandes bolas de algodón.
Durante el invierno las larvas suelen permanecer en el nido durante todo el día y salen por la noche a alimentarse de las hojas del pino en el que residen, excepto en las noches muy frías en las que también comen durante el día. Cuando termina el frío del invierno, disminuyen las lluvias y empiezan a subir las temperaturas, normalmente de febrero a abril, las orugas empiezan a descender del árbol en forma de procesión, de ahí el nombre de procesionaria, buscando un lugar adecuado donde enterrarse y efectuar su muda. A finales de verano saldrá una mariposa.

El ciclo biológico de la oruga procesionaria comienza a finales de verano y dura todo el año.
Después de permanecer durante todo el invierno en unas bolsas de seda colgadas en los pinos, muy características y fáciles de distinguir, con la subida de la temperatura del final del invierno, las orugas de la Procesionaria se disponen en una hilera, bajan de los árboles  y buscan un sitio adecuado bajo tierra para efectuar su muda. Esta “Procesión” (de donde toma el nombre común este lepidóptero), les llama mucho la atención a los perros que se acercan, las huelen, juegan con las orugas y en muchas ocasiones las cogen con la boca. Este comportamiento tan temerario se da con más frecuencia en cachorros.